Introducción
Muchas personas temen que compartir una cama familiar reduzca la intimidad en la relación. Pero ¿es realmente así? Varios estudios indican que compartir la cama con vuestros hijos no tiene por qué comprometer la intimidad.
La comunicación es clave
Para empezar, es fundamental que os comuniquéis de forma abierta y sincera. Hablad de vuestras necesidades y deseos, y buscad soluciones juntos. Podéis reservar tiempo para vosotros cuando los niños duerman o buscar otros lugares donde disfrutar de la intimidad (Troxel et al., 2007).
Creatividad y flexibilidad
Sed creativos y flexibles con el momento y el lugar. La intimidad no tiene por qué darse siempre en la cama. Hay muchos otros lugares de la casa donde podéis estar juntos, y eso puede aportar una dimensión emocionante a vuestra relación (Hislop, 2007).
Beneficios del colecho
Los estudios demuestran que el colecho puede mejorar la calidad del sueño y reducir los niveles de estrés, lo que puede favorecer la intimidad en la pareja (Drews et al., 2020). También puede reforzar el sentimiento de unión y apoyo en vuestra relación.
Rebajad las expectativas
También es importante rebajar las expectativas y entender que la intimidad puede adoptar distintas formas. Los pequeños gestos de cariño y cercanía pueden ser tan significativos como los actos sexuales (van Lankveld et al., 2018).
Conclusión
Una cama familiar no tiene por qué suponer el fin de la intimidad en vuestra relación. Si os comunicáis abiertamente, sois creativos y rebajáis las expectativas, podéis encontrar nuevas formas de mantener vuestra conexión.
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